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miércoles, 7 de noviembre de 2012

LARGA VIDA


Foto de PGY

Ahora que podemos compartir con tanta gente, nuestra vida personal, profesional,  social y virtual, deberíamos tener ciertas estrategias que nos permitieran hacerlo sin correr riesgos innecesarios.

Proteger nuestra identidad para no poner en peligro nuestros intereses y evitar que cualquier persona mal intencionadamente pueda transgredir nuestra intimidad.

Para ello podemos poner en práctica un simple juego matemático “una combinación de 6 elementos tomados de dos en dos”.
No es necesario elegir nombres o apellidos al azar es suficiente con combinar de una manera adecuada lo que tenemos a nuestro alcance, sin necesidad de sobrepasar en ningún momento, los ámbitos legales.

O sea; nuestro nombre de pila, los dos apellidos paternos y los dos apellidos maternos. Con estos elementos bien combinados podremos tener una vida en la red totalmente plena sin necesidad de acudir a ningún otro artilugio.
Lo ilustrare con un ejemplo sencillo.
María Elena Gutiérrez López
Hija de José Gutiérrez Martínez y de Elisa López Vaqueiro
Su perfil en facebook .- María Vaqueiro
En Tuenti.- Elena Gutiérrez
Para Linkedin es María López
En Xing.-Elena Martínez
Dispone de varios correos electrónicos por su deseo de separar lo profesional de lo personal:
En el de Yahoo.es, la localizamos por Martínez Vaqueiro
El de  gemail.com, lo usa en ejercicio de su profesión.- Gutiérrez López
Ahora tiene un blog…aquí la encontramos como.- María Elena.

¡Una pasada!

Ella, siempre es la misma pero tiene en su poder la decisión de quien accede a ella según la faceta de su vida.
Con este juego te das cuenta de que no importa tu nombre solo tu contenido.

Aprovecho para despedirme de este blog.
Me lo he pasado muy muy bien…
 ¿Por qué me voy?
No existe ningún motivo digno de mención, en todo caso, la necesidad de cambio.
Ha sido un regalo estupendo pero ha llegado a su fin, me cambio…ja, ja, ja…como os lo digo, ¡me cambio!
Cierro esta etapa de aprendizaje…me voy para poder empezar de nuevo.
Volveré a combinarme, ¡ojala os encuentre y podamos reírnos juntos!.
¡La risa alarga la vida!

viernes, 12 de octubre de 2012

EL DÍA MENOS PENSADO



Cada tres meses por exigencias del guión de la vida, me reúno con una amiga.
Generalmente hacemos un repaso rápido y obligado por el motivo que nos hace reencontrarnos tan metódicamente y casi de inmediato, pasamos a charlar de lo que simplemente, se nos ocurre, sin ninguna pretensión más que pasar un rato juntas.
Del encuentro de este martes pasado, tengo que destacar una frase que me ha dado mucho que pensar…
Mi amiga estaba disgustada porque una persona a la que había intentado demostrar su afecto, no le correspondía, (nada que ver con el sexo opuesto).
Después de relatarme su desventura, concluyó diciendo;
-         “El que coge, está obligado a dar”
La frase, me dejó “tocada” sinceramente, nunca la había oído.
Entonces, mi amiga, me contó su procedencia:
Un día  se le presentaron a comer en su casa dos invitados inesperados, por lo que de  momento, se vio que  necesitaba una olla grande para hacer la comida y comprobó que no tenía ninguna, así que paso a casa de su vecina que es al mismo tiempo una amiga de años y le pidió si le podía dejar una olla.
Cuando le dejo la olla, mi amiga hizo el siguiente comentario retórico…
-         Oye ya sabes que cuando quieras algo de mí; en fin lo que necesites; estamos al lado…
La vecina/amiga le contesto…
-         Es que yo, nunca pido nada porque… “El que coge, está obligado a dar”.
Después de este relato, empezamos a analizar los hechos…
Primero lo de la olla y la respuesta de la “supuesta amiga”.
-         Reconozco que el momento fue poco afortunado para decírmelo… pero yo necesitaba la olla.
-         Para mí que te sacó la artillería pesada…
Luego, la interpretación de mi amiga pasándolo al terreno más íntimo. Dándole la vuelta completamente a su intencionalidad y descubriendo en la propia frase,  el lado más humano.
-         Yo doy para que me den, pero si no me corresponden me sienta mal.
-         A lo mejor, si no te creases expectativas tan ambiciosas no te sentirías tan mal.
-         Soy generosa, pero no soy gilipollas, me esfuerzo para tener resultados, me contestó.
“El que coge, está obligado a dar”
¡Ojo! que es una frase envenenada.
 Puede ser el principio de la crisis financiera mundial.
La  Ley de la corrupción, la formula empírica del caciquismo, el ser o no ser de la ONU.
Y es que como sigamos así, "El día menos pensado” nos da por…
-          No coger para no dar
Y entonces nos pasa como a la vecina de mi amiga que aun no sabemos si le dejó la olla para que le diese a cambio algo; aunque solo fuese un poco de afecto, o le soltó la frase para que no se le ocurriese pedir nunca más nada…ni tan siquiera un poco de amistad.

viernes, 21 de septiembre de 2012

EL PLAN B


Desde que estamos con la economía por los suelos, los políticos han puesto en práctica una estrategia de comunicación que consiste en  negar primero, para hacer  todo aquello que se proponen…”No vamos a subir. No vamos a poner. No vamos a hacer…y así suben, ponen y hacen. En nuestra memoria está la frase bíblica que Jesús le dijo a Judas …”Me negaras tres veces”.
Los americanos utilizan esta técnica en sus empresas, desde hace muchos años; allí es costumbre que el “Controller ejecutivo”, llame al cualquiera de los empleados al despacho y le diga:
-         Sr. Smith, estese tranquilo ya que  “hoy por hoy”, no peligra su puesto de trabajo…
Como estos americanos, son un poco bobalicones para ciertas cosas, el Sr. Smith sale del despacho del “Controller”, con un subidón que le hace cumplir los objetivos marcados de esa semana en 2 días…Justo el tiempo que le quedaba de permanencia en su empresa. ¡Todo calculado!
-         Sí, así es; Todo calculado.
Desde que nacemos  vamos elaborando  planes; primero de una manera inconsciente y luego conscientemente.
Los recién nacidos lloran cuando les duele algo pero si no consiguen captar la atención de los adultos que les rodean o bien estos con su torpeza, no consiguen calmarles el dolor, entonces el bebé, encogerá su piernecitas, se retorcerá en la cunita, e incluso hará todo lo posible para que su lloro adquiera una intensidad tal que obligue a su cuidador/a a tomar otra serie de medidas hasta conseguir calmarle.
Hay niños que desde la más tierna infancia, saben detectar la fragilidad en la voluntad de sus progenitores, para hacerse con el control absoluto del hogar. Lo hacen desde la inconsciencia pero a veces consiguen desestabilizar un grupo familiar.
Con los años, te das cuenta que cuando vas a hacer algo, por fácil que sea, tienes un porcentaje de probabilidades de que no salga como tenias previsto y es entonces cuando te empiezas a plantear conscientemente la  posibilidad de elaborar un plan alternativo…
En principio, nos solemos enfrentar a las cosas, siempre con una finalidad determinada y de acuerdo con ese fin que queremos conseguir nuestra mente va elaborando un plan; ese plan lo hacemos conscientemente pero tiene gran parte de contenido, totalmente inconsciente y que depende de una serie de factores o condicionantes propios y ajenos con los que nos movemos a diario.
Cuanto más conscientes somos de las cosas, más preparación hemos adquirido a lo largo de nuestra vida y más energía tenemos, la elaboración de planes es más rápida.
Cada fin que perseguimos, por minúsculo que sea, requiere de nuestra atención y nuestra dedicación  por ese motivo, hay planes que son de muy rápida ejecución, casi instantáneos, no requieren mucho desgaste de nuestra energía y los manejamos con gran celeridad. Estos planes, en realidad, son los Planes por excelencia pues con ellos solucionamos la mayor parte de los problemas que nos surgen a lo largo de la vida, solo tenemos que acudir a otro plan cuando este, nos falla, ese Plan, casi siempre lo denominamos, “Plan B”
El Plan B es aquel Plan que nos sacará de apuros en caso de que nuestro plan inicial no funcione por lo que sería muy conveniente que diseñásemos uno para cada ocasión,  de tal manera que cada mañana al levantarnos, nos podamos meter  en la mochila “El Plan B” que necesitemos
El Plan B,  se forja desde la consciencia y es  por ello que es tan necesario pensar en él, cuando lo necesitemos.
El Plan B, es un plan que surge de la propia experiencia en el más amplio sentido de la palabra, de los estudios, de los juegos, de los amigos, de lo que escuchamos en T.V, de los que vemos en Internet, de la conversación con unos amigos…en conclusión un Plan B puede surgir de cualquier parte.
A veces podemos llegarnos a creer que solo existe un camino para alcanzar un buen Plan pero la realidad es que existen muchos caminos y solo cuando al caminar por una senda, nos sentimos llenos de paz y tranquilidad, nuestro camino, se puede convertir en nuestro Plan.
 Pero si no es ese el sentimiento que nos proporciona el sendero sino que al contrario  cuando inicias su andadura sientes que estas atrapado en él y solo te genera frustración y dolor, entonces hay que saber que se puede abandonar e iniciar un nuevo camino estés donde estés.
Así que podemos pasar nuestra vida buscando el camino que nos lleve a la ansiada felicidad o conformarnos con el camino que un día iniciamos y del que no sabemos salir.
Pero ¿de qué depende hacer o tener un buen “Plan B”?.
En principio tenemos que tener en cuenta que cada uno de nosotros es feliz de una manera distinta pero en general todos sabemos distinguir los momentos y las cosas que nos producen un estado de paz, tranquilidad y nos hacen sentir una energía interna positiva.
Primero hemos de mirar en nuestro interior y allí, saber encontrar la respuesta a la pregunta…
-         ¿Qué es lo que quiero hacer?
Cuando sepamos hacia donde queremos ir, podremos buscar la dirección adecuada desde la consciencia de lo que nos rodea, nuestras experiencias y nuestros recursos pero sin poner límites a nuestra voluntad.
“No es más feliz el que más tiene si no el que mejor sabe disfrutar de lo que tiene”.
Parece sencillo y en realidad es sencillo pero hay que tener en cuenta que requiere un esfuerzo y ese esfuerzo, no es un esfuerzo físico, aunque tampoco nos vamos a olvidar de esa parte tan importante de nuestro yo, pero primero hemos de trabajar nuestro propio conocimiento del Yo, porque hasta que no sepamos quien somos cuales son nuestro puntos fuerte y ´débiles y aprendamos al mismo tiempo que nos conocemos a  querernos, no podremos encontrar nuestro Plan.
Si un vecino que se acaba de mudar al piso de abajo, nos encuentra en el ascensor y nos pregunta:
-          ¿A qué crees que debo dedicar mi vida?...
Quedaríamos perplejos, inmediatamente pensaríamos que no está muy equilibrado, no tiene ningún sentido que un desconocido nos haga esa pregunta…
Pues del mismo modo como vamos a poder contestar nosotros a la pregunta de ¿Qué es lo que quiero hacer? Cuando aun no sabemos quiénes somos.
Muchas veces no nos prestamos la suficiente atención con la falsa creencia de que podemos pecar de narcisistas sin darnos cuenta de que cuanto más no queremos a nosotros mismos, más podremos querer a los demás y cuanto mejor nos conozcamos mejor podremos atender nuestras necesidades y las de los que nos rodean.
Hemos de desechar de nuestra mente la idea de que somos muy complicados, somos muy difíciles, somos muy raros…
Muchas veces, nos escondemos a la sombra de esos adjetivos para no tener que esforzarnos y así, sin más con una frase de ese tipo cortamos cualquier intención de ir más allá en nuestro propio conocimiento.
-         “Es que yo soy muy pesimista”…
No nos confundamos es que tú no quieres esforzarte en ser optimista que es muy distinto.
Cuando tenemos cualquier reto por pequeño que sea, somos libres de afrontarlo con optimismo o con pesimismo y de la forma con la que decidamos afrontarlo, dependerá nuestro estado de ánimo y no al revés.
Primero pensamos y luego actuamos por lo que yo puedo sonreír o mostrarme serio si quiero. Yo domino mi mente.
Nuestra mente es el motor de nuestro yo. Si aprendemos a manejar nuestra mente; a trabajar con ella para nuestro beneficio entonces conseguiremos encontrar nuestro Plan.



miércoles, 22 de agosto de 2012

EL VIAJE


Las lecturas del verano están como la propia estación rodeadas de somnolencia, vagancia, ociosidad y sobretodo…mucho calor.

Comencé a leer “El viaje del Elefante” de José Saramago, sabiendo que el libro al igual que su protagonista, pronto iba a emprender un largo viaje.

Me quedan tres días para que este ejemplar (prestado) de tapas amarillas salga de mi apartamento con destino a una aldea remota a unos 60 minutos de la capital de Ecuador, “Sierra Flor”.

Cuando la situación me obliga a finalizar una lectura, me  estreso  y este estrés, produce en mí, el efecto contrario al deseado o sea me ralentizo.

Siempre se me ocurre lo mismo, miro cuantas hojas tiene el libro que en este caso, son 270, le resto las que ya he leído 90 y divido la diferencia 180 entre 3 (los días que tengo para acabar su lectura), en este caso, me salen 60 páginas y como estoy de vacaciones puedo dividirlo en tres, leeré 10 páginas cuando venga de andar, 10 después de la siesta y 10 al terminar la merienda…

La organización así vista es perfecta pero falta que luego cumpla no ya con la lectura sino lo de andar, lo de la merienda y lo de la siesta porque en cuanto se altere alguna de esas cosas que son tan fácilmente alterables, con toda seguridad no podré leer las 10 páginas previstas y el libro irremisiblemente quedará sin terminar.

En ese caso, iniciará su viaje sin que yo haya conseguido finalizar la lectura, por tanto tendré pendiente una deuda con él y conmigo misma. Es como cuando no acabas de ver una película o te vas de un museo sin terminar de visitar todas las salas.

Estoy segura que el viaje que su dueña ha planificado y en el que va a participar, va a ser placentero. Desde el principio, el libro va a estar colocado en un lugar privilegiado, junto con el resto de lecturas que seguro habrá  seleccionado su dueña  para una ocasión así, la bolsa de aseo y la tablet.

Este elefante morado saldrá un martes de Valencia en tren hacía Madrid, el miércoles subirá en un avión con destino a Atlanta (9 horas y media) en Atlanta, después de dos horas, cogerá otro avión a Quito y eso son otras 5 horas y media más o sea en total 15 horas volando… creo que ni el halcón peregrino puede volar tantas horas seguidas.

Estoy segura que a su regreso este libro habrá crecido, engordado y hasta aumentado de volumen.

Allí va a tener una experiencia que no ceo que Saramago hubiese pensado para un ejemplar de los suyos.

Los viajes de los libros siempre son mucho más fascinantes que los de sus dueños. Los viajes de los libros son casi iguales a los que imaginan sus autores pero van un poco más allá de sus propias historias.

Cuando los libros viajan acompañan a su dueño a casi todos las partes, el libro coge el tren, va en metro, espera en la parada del taxi, recorre museos toma el sol en playas paradisiacas, sube montes imposibles, conoce gentes, hace nuevos amigos…añora a los suyos, llora, ríe a carcajadas…en fin disfruta del viaje.

El libro menos bañarse hace casi todo con su dueño de manera que cuanto más dura su andadura, más le va quedando al uno del otro.

Ahora estoy casi despidiendo a este libro ¡que no es mío! y del que ni siquiera he llegado a su ecuador con la esperanza de conocer un día su verdadera historia, con la certeza de que al regreso de su viaje cancelaré el compromiso adquirido.

Vuelve a mí malabarista de las letras, artista de las historias, conseguidor de palabras imposibles, dueño de los sueños de otros.
Regresa de tu viaje y cuéntame de nuevo lo vivido, hazme participe de toda tu experiencia para poder viajar de nuevo yo contigo.  

viernes, 1 de junio de 2012

EL BORDER


El perro de mi hija


Siempre me ha parecido ridículo que la gente hable  con los perros. ¡Le hablan como si esperasen respuesta!; lo sorprendente es que el perro les mira siempre como si realmente supiese lo que su amo le está diciendo y con la mirada, seguramente, le responde.
¡Parecen locos! pensaba yo siempre que presenciaba una situación de este tipo
Hace solo tres años por fin, después de varias intentonas fallidas, decidimos regalarle un perro a nuestra hija pues tenía ya la intención de independizarse.
Después de mucho barajar, mi hija (¡y solo ella!) tomo la decisión de que le regalásemos un Border Collie
Quería una hembra, pero no pudo ser y en pocos días, teníamos un machito de 3 meses en casa.
Desde ese día el Border Collie, ha dirigido la vida de mi hija y sobretodo nuestra vida, la de los “abuelos adoptados” del Border.
Una vez leí que esa raza es de las más inteligentes, pero os aseguro que cuando llevo a hacer sus necesidades al “perro de mi hija”, todos los “abuelos adoptados” de los perros con los que me tropiezo, piensan exactamente lo mismo de los “perros de sus hijos”, sea de la raza que sea.
-          ¡Este es una pasada!  sabe cuando estoy de mala leche y cuando va todo bien…
¡Como para no enterarse!, el hombre mide casi 2 metros por 3 y tiene un vozarrón que hasta las palomas alzan el vuelo cuando habla.
Dª Concha dice que para ella su perro es más que cualquier persona, y es totalmente cierto; gracias a Cuca su perrita, Dª Concha es conocida en todo el barrio. Cuca es una perra mestiza de color negro y su tamaño podríamos decir que es de entre los de raza pequeña, el grande.
Tiene unos bigotes tiesos que le dan un aspecto entre bohemio y mal carado. Es difícil verla relajada porque la pobre está tan poco visitada, que cuando huele un macho, se  lanza a por él como ella solo sabe hacerlo o sea…ladrando.
Cuca obliga a su ama, a salir tres veces al día (¡imprescindible para un perro!), sin Cuca, no necesitaría además, visitar al veterinario, ni tampoco sería necesario que visitase la peluquería canina del barrio donde los argentinos que la regentan de vez en cuando obsequian a Concha con alguna golosina para Cuca.
Por otro lado es cierto que en casa, Concha, se ahorraría el tener a una persona que le ayuda a tener todo en orden ¡Orden necesario! Para que Cuca, tenga un comportamiento exquisito en el recinto de su hogar.
A Cuca no se le puede dejar nada fuera de su sitio, pues como dice Concha es un cielo de perra, pero le gustan más los almohadones que el pienso de Purina.
Cuca ¡es fantástica!, en verano Concha se la lleva de vacaciones al Saler porque la perra no aguanta la ciudad…!se pasan dos meses en la playa! y allí es feliz…
Marisa; la vecina de Concha, pasa de vez en cuando a ver cómo está la perra, a veces porque ha llorado por la noche, otras veces porque…”la notó muy movida por el pasillo”  y otras porque; “ha ladrado esta noche y me he asustado; como sé que ella no ladra si no es que huele a algún extraño”.
Hay tantos perros parecidos a Cuca como, amos similares a Dª Concha, aunque todos nieguen lo evidente sistemáticamente...incluso se permitan reírse del collarcito que le han puesto este verano a Lola o el impermeable que llevaba Chusqui este invierno.
Cuando nuestra hija nos dejó el perro “temporalmente” porque se independizaba y tenía que adaptarse a la nueva vida, todo a nuestro alrededor, cambió.
Resulta que el Border tiene la fatal costumbre de cagar dos veces al día, con el agravante de que al ser un perro bastante grande, uno de los paseos tiene que ser largo porque necesita hacer ejercicio…
Ante esta situación que se nos planteó sin comerlo ni beberlo, decidimos, que no fuese solo el perro el que se pusiese en forma y aprovechamos el paseíto del Border de  las 8 para caminar a paso ligero. “Muy recomendado por los médicos”.
El Border, vio el cielo abierto al enterarse de tal decisión de sus “abuelos adoptados”.
El caso es que reconozco abiertamente que es él el que nos hace estar en forma. Si el  Border no está en casa porque su ama, decide llevárselo de fin de semana, se acabó el ejercicio, toca descansar, y el descanso se puede prolongar tantos días como el perro esté de fin de semana…
El Border organiza nuestras vidas hasta un punto insospechado.
Nos obliga a levantarnos temprano cosa que según todos los estudios, es bastante saludable.
Cuando suena en casa el despertador, el primero que hace sus estiramientos, es él. Se despereza y sale a nuestro encuentro. En realidad viene a vigilar que no nos retrasemos pero los humanos somos así y hacemos la interpretación más adecuada a cada momento….
Por la mañana, nos saluda a todos, uno a uno viene a vernos. Seguramente porque quiere recordarnos que tiene que salir.
A continuación se aproxima a la cocina y se queda cómodamente descansando  con la mirada fija en la silla que vas a ocupar para el desayuno y allí  te espera a que termines con unos ojos de felicidad inigualables.
Si el Border te está esperando, tu desayuno, va a ser necesariamente equilibrado,  te tiene  que permitir aguantar una horita de paseo pero a la vez no te ha de llenar demasiado (“recomendado por el médico”)
Tienes que dejar la casa bien ordenada, cada cosa en su sitio para cuando regrese del paseo porque al igual que Cuca, el Border va oteando el desorden para incidir en el,  así que si todo está en su sitio, el hace su recorrido hasta la terracita donde pasará el resto de la mañana,  sin pararse ni un solo instante a olisquear; pero si por una de aquellas ese día esta la casa manga por hombro, su recorrido hacia la terraza puede ser que lo tengamos que hacer con la correa puesta, pues si no, se le queda en la memoria los montoncitos de ropa o la bolsa de la niña y en cuanto puede, como si de un detective se tratase, se acerca despacito, en total silencio y se dedica a remover un poco más la ropa, mordisquear algún almohadón caído o alguna colcha que cuelga más de lo debido, con tal sigilo que cuando vienes a darte cuenta, ya no se salva ni la caridad.
Las salidas del mediodía y de la noche, suelen ser más cortas pero eso sí, tienes que organizarte  bien porque si se te ocurre salir de cena esa noche, has de sacarlo antes. Si no vas a ir a comer a casa porque se te complica el día, tienes que tener previsto quien te sustituye en el paseo de las 2.
El Border, te obliga a llevar una disciplina casi militar, (¿eso no se si está recomendado?).
El perro que nos ha adoptado, es marrón chocolate, de expresión sonriente, cariñoso pero a la vez altivo. En casa, puede ser el más tranquilo de los animales pero en los paseos,  es un “chulo de barrio” que le gusta ir marcando el territorio.
El Border es muy selectivo con sus amistades callejeras, tiene algunas razas que simplemente no soporta, el pastor Alemán, es una de ellas, otro enemigo que tiene en el barrio es precisamente Cuca, la perra de Dª Concha y eso que es hembra, pero no la soporta. Dª Concha, cuando lo ve, se la sube a los brazos intentando evitar el altercado.
Los ladridos del Border son bastante impactantes. Intentar separarlo cuando ya está crecidito, es casi imposible.
El perro de mi hija aúlla cuando pasa una ambulancia o cuando tocan las campanas de la iglesia, aun no hemos interpretado con fiabilidad estos canticos pero es conocido en todo el barrio por su gran entonación.
Ahora ya creemos que el Border nos quiere…estamos a punto de sucumbir a sus encantos pero yo aun opongo algo de resistencia….
Soy de las que pienso que eso de los animales de compañía, lo hemos inventado los humanos por nuestro propio egoísmo. Los perros nos son tan felices con nosotros; somos nosotros los que nos sentimos felices con ellos:
El siempre está de acuerdo si sales y te lo llevas ¡fenomenal!, si lo dejas ¡no pasa nada!, si te olvidas de ponerle agua, ni siquiera te lo reprocha.
Si no tienes pienso y le haces un arrocito blanco con unos trocitos de jamón, es como si le hubieses regalado un cochinillo lechal.
Yo no necesitaba tanto orden a mí alrededor, pensaba hacer ejercicio algún día… pero ahora me pregunto…
-          ¿Qué hacemos SIN el Border?

jueves, 24 de mayo de 2012

!PEREZOSO!


Sinceramente os lo digo…
¡Estoy disgustada!, nunca había imaginado que este sería el diagnostico…
No sé; estoy confusa. No es que se trate de algo grave, pero me ha dejado aturdida.
¡Perezoso!. ..
Y !ojo! que no se lo está llamando cualquiera, lo está confirmando un señor bajito muy serio de pelo cano y que parece ser el jefe.
¡Con lo admirado que ha sido! y no solo por mí ¡eh! que no ha parado de recibir elogios casi desde que nació.
Con toda la protección que le he dado, los cuidados que ha tenido y ahora resulta que es… ¡perezoso!.
De cualquier otro, no me sorprendería, pero de él. Además parece ser que la cosa no viene de ahora. La dolencia viene de lejos. Según me asegura este señor bajito de pelo cano; éste, ha sido perezoso toda su vida…!Será posible!.
Es que no me lo llego a creer… y claro, me lo está diciendo, este señor desconocido…
Estoy tratando de recordar; de volver la vista atrás para ver si doy con algún indicio de este mal.
Desde que tengo uso de razón, siempre los he visto juntos. No recuerdo con nitidez el primer día de encuentro pero presiento que fue un recorrido mutuo de miradas sin más.
Ni uno ni otro me han provocado nunca sensación de estorbo, muy al contrario necesitaba verlos y sentirlos para darme cuenta de como era todo, bueno, malo, blanco, negro…en fin para que todo siguiese su curso.
Crecimos juntos y con ellos di mis primeros pasos;
-         Hice amigos.
-         Me deshice de ellos.
-         Subí.
-         Bajé.
-         Crecí.
-         Maduré.
-         Hice colas.
-         Esperé resultados.
-         Compré.
-         Cambié.
-         Trabajé.
-         Reí.
-         LLoré….
De su parecido solo deciros que  el ¡Perezoso! Es algo más sexy. El es el típico de los guiñitos, discreto pero insinuante.
¡Tú ves!, discreto si que lo veo,   en eso hubiese estado totalmente de acuerdo con el señor de pelo cano pero claro él no se refiere para nada a la discreción.
Llegué hace solo dos días de un recorrido por la vieja Europa, el viaje ha sido inolvidable pero el cansancio hizo mella en mí, lo reconozco.
 Después de una semana en que no levantaba cabeza, el miércoles quedé a las 10 de la noche con mi familia, para enseñarles el video.
Cuando ya estábamos viendo el recorrido por Roma,  casi en el momento que empezaba a visualizar el Vaticano, ahí; en ese preciso momento, me di cuenta de que algo pasaba.
No quise alarmar a nadie así que di una disculpa, cogí mi bandolera y salí de aquel cuarto a media luz, que me estaba empezando a agobiar.
El jueves por la mañana me disponía a revisar mi e-mail cuando comprobé que los colores se ensombrecían y las letras desaparecían poco a poco.
Os prometo que no me puse nerviosa, los cogí a los dos y sin prisas me los llevé a la óptica de siempre.
Al principio todo fueron buenas palabras…Cuanto tiempo…Que raro…
Cuando me presentaron la primera cartulina con la sopa de letras empezó el descontrol..
Ni la abierta, ni la cerrada, ni la w, ni la a. Cada dos segundos el señor de pelo cano, iba cambiando cristales de las pesadas gafas de hierro…
¿Mejor o peor? Y ¿mejor que la anterior o peor?...
Las preguntas eran siempre las mismas y mis respuestas más de lo mismo.
Después de una interminable sesión de quito y pongo vidrios ortopédicos, dejamos la cámara del terror y nos adentramos en la parte más amplia de la tienda, para que me hiciesen el temido presupuesto.
Me sorprendió tanto el astronómico precio que me interesé por los resultados del análisis.
Fue entonces cuando lo dijo…
-         Es que tienes un ojo Perezoso ….
-         ¿Perezoso?
-         Si, si …Perezoso…como lo oyes.
No quería creerlo, le hice mil preguntas sin respuesta alguna por su parte.
La solución no la sabe ni el jefe de la óptica. Me remite al oculista como última alternativa pero me advierte de antemano de la inexistencia total de medios ni medicamentos para la cura.
-         ¿Algún tipo de ejercicio, cuidados, colirios..?
Todo es inútil, ya está despachando a otro cliente, no tiene nada más que decirme. Me retiro apesadumbrada con mi “perezoso” a cuestas, protegiéndole como puedo con la imitación de Armani del chino.
No se que hacer con él, ni como tratarlo, no se en que momento me equivoqué, ni tampoco acierto a recordar los primeros síntomas, de esta enfermedad.
Siempre pensé que entre nosotros, existía algo más, que la sinceridad era total.
Siempre confié en ellos, no tuve nunca “predilecto”.
Siempre los sentí leales y cómplices, no hubo malos entendidos entre nosotros y tan siquiera malas miradas.
Los quise y los he querido siempre por igual…
Pero quizás mi fallo ha sido que, nunca les he mostrado mis verdaderos sentimientos. Eran tan evidentes que no lo creía necesario.  Solo de vez en cuando les daba un poco de color y estiraba algo mas la sombra para hacerles sentir mejor…
Esto ha tenido que ser lo que ha llevado al derecho a mostrarse menos activo; a resistirse a seguir colaborando como antes… en una palabra a ser PEREZOSO.
Al fin y al cabo, es el derecho; no se; puede que influya …perezoso…derecho…a.

lunes, 21 de mayo de 2012

BASADO EN UN HECHO REAL


No sé bien como expresar mi situación, me encuentro totalmente enrollada en mi manta negra, convaleciente de un resfriado de esos que cada año me visitan y que luego no hay cristiano que se quite de encima. Recogida en el saloncito delante del televisor, pasando la tarde sin pena ni gloria, muchos mocos y muy pocas ganas de levantarme de mi mullidito sillón  “naranja afresado”.
No es que me moleste que sea tan chillón, aunque es evidente que el color no lo elegí yo, eso fue cosa de Jordi,  él es así, muy de colores vivos.  Estuvimos discutiendo por el color del silloncito más de tres fines de semana, a mí, en aquel entonces (han pasado ya dos años), me gustaban mucho los sillones negros de cuero o imitación, tampoco me importaba demasiado eso de la autenticidad de la piel, al fin y al cabo enseguida le iba a poner una mantita por encima, así que lo único que me importaba es que fuese  negro. Fue una temporada de mi vida que cualquier elemento de decoración, me parecía perfecto en negro, lo veía el color más combinable de todos, además me parecía ¡tan alegre! el negro…bueno a mi me parecía alegre y eso a Jordi, le indignaba, él decía que era un color implanteable en su vida??
 ¡Qué manera tan diferente de ver las cosas teníamos!, ¿cómo podía ser?
En fin nuestra perdición eran los colores, nunca jamás nos poníamos de acuerdo. Recuerdo que ese mismo año, tuvimos varios amigos que se casaron y claro yo ante esos acontecimientos no necesitaba ni pensar, me compraba siempre un traje negro, si la boda era a medio día, lo elegía corto y si era de noche, pues nada uno largo o tobillero; pero negro, siempre negro.
Jordi, siempre andaba con la misma cantinela;
-           ¿Pero para que te compras otro vestido negro, si ya tienes uno?
-          Pero no son iguales.
-          ¡Pero son negros!, ¡apenas se nota la diferencia!
No era cierto para nada pero él erre que erre.
Con el color del sillón, me fue imposible convencerle, creo que me chantajeo desde el primer momento que decidimos compartir piso, lo primero que dijo fue.
-          Nani, ¿me dejaras elegir el sofá?
-          Claro, claro, elígelo tú…
Fue un terrible error… y es que no se puede una dejar llevar por el momento porque siempre sale mal, ¡mira que me pasa veces! y nada que no aprendo.
En fin ahora, tenemos el sofá que nos merecemos. Yo por tonta y el por listo.
Así que aquí me encuentro, con una mantita negra enrollada hasta los ojos intentando ver algún programita en la Tele que me distraiga, cosa bastante complicada por otro lado.
Como no tengo ganas de nada, mientras llega la hora de la cena, me voy a dedicar a poner al día los álbumes de fotos que por otro lado los tengo totalmente olvidados desde que me regalo Jordi, la máquina digital…
¡Menudo invento!; no es que no me guste, me lo paso pipa haciendo fotos, de hecho tengo de todas las bodas que hemos ido en estos dos últimos años, de cumpleaños, los tengo todos y de todos porque siempre llevo la cámara encima, no soy de las que se la olvidan…no; yo siempre la meto en el bolso porque me encanta hacer fotos, pero ¿y luego qué?, he aprendido a guardarlas en el PC, a maquetarlas, a dejarlas en un álbum virtual monísimo, en un archivo por categorías, pero cuando estoy enferma no me apetece estar buscando en el ordenador las fotos, me apetece ponerme encima del sillón todos los álbumes desde que era niña e ir pasando página a página cada una y volver a revisar el de la comunión y acordarme de todos los compañeros del cole y en fin para mí eso es lo importante de hacer fotos, poder luego disfrutarlas en días de estos que estas totalmente impedida con la tos, los mocos, la fiebre…
Con la digital, dentro de unos años me habré saltado una época de mi vida que ya nunca podré ver cuando esté enferma, tendré que buscarme en el PC y eso no me va. Si estoy enferma, nada de ordenadores ni tan siquiera para rescatar épocas perdidas. Además vete tú a saber si no se le contagia el virus antes a él de que se me pase a mí el mío y entonces;  “si te he visto no me acuerdo”, ¡es lo que tiene la informática!.
Hace casi ya un año, por mi cumple, mi madre, me regaló una Ipod , yo no tenía ni pajolera idea de para que servía y por supuesto desconocía su funcionamiento, mi madre ya se había comprado uno hacia tiempo; de los primeros que saco Apple al mercado, ella es de la manzanita al 100%, no le dan comisión ¡creo! Pero es como si tuviese acciones en la empresa, en cuanto tiene la menor ocasión, te pone al día de los nuevos modelos.
Me había preguntado mil veces que quería para mi cumple pero siempre le contestaba lo mismo…
-          Si al final me vas a regalar lo que quieras, que necesidad tengo ahora de ponerme a pensar.
Debería haber pensado; e incluso debería haberla acompañado a comprarme mi regalo, pero no escarmiento.
Ese día, lo recordaré toda mi vida.
El paquetito era más grande de lo habitual, es una costumbre que tiene desde que tengo uso de razón, mete todos los regalos pequeños, en cajas grandes y los grandes le encantaría meterlos en cajitas pequeñas, pero eso no lo hace porque sencillamente no puede.
Así que estaba yo imaginando que serian unas botas monísimas que habíamos visto un día que fuimos juntas de tiendas, pensé también que podía ser una cazadora que la necesitaba muchísimo…
Por fin; de la caja grande salió otra más pequeña y de esa la original del Ipod…
-           ¡Qué chulo!; ¿qué es?
-          A ver nena… es un reproductor multimedia, este, te almacena todos los archivos de música que te imagines, además luego la puedes amplificar porque...bla, bla, bla. Hija no puedes estar sin un Ipod
-          ¿Cómo? En fin mamá te agradezco mucho tu buena intención para que pueda yo seguir ¡estando!,  pero lo veo totalmente innecesario…
-          ¡Ya me lo dirás dentro de unos meses!
Pues ya han pasado 9 meses y tengo que reconocer que sí que lo uso porque claro sería tonta si me lo han regalado y lo guardo en un cajón, ¡tampoco es eso!.
Lo uso bastante porque encima es un Ipod Touch, o sea que la pantalla es más grande que la del Ipod y tiene la membrana táctil que es una pasada…si, lo reconozco.
En fin no me siento totalmente pillada por este nuevo instrumento que guardo en mi bolso, pero a veces, disfruto escuchando buena música.
Cuando llamé a mi madre para decirle que estaba con el virus lo primero que se le ocurrió fue preguntarme;
-          ¿En el “Ipod” que te regalé?
-          No mamá en mi cuerpo, o sea que estoy agripada.
¡Así se las gasta!, sus aparatos de nueva tecnología, le absorben la mitad de su tiempo, el resto supongo que lo dedica a trabajar pero a veces creo que se ha perdido el mundo una gran informática.
Jordi es como yo, nos conformamos con una buena pelí, echamos muchísimo de menos los videoclubs. Aun no entiendo porque tuvieron que cerrar el Block Buster, ese videoclub a mi me parecía bueno, reconozco que un poco caro pero era casi un lugar de encuentro. Todo el barrio nos pasábamos a la misma hora para alquilar la peli, allí te podías encontrar con los compañeros del cole o con el vecino del 5º.
Era todo un ritual, cada  viernes por la noche, teníamos el plan perfecto, alquilábamos una peli nos pasábamos a por unas hamburguesas en el Burger King y bien arropaditos en el sofá, nos la poníamos; era estupendo, casi siempre alquilábamos de intriga, son las que más nos gustan además en esas tienes siempre la posibilidad de que al final de la peli, te aparezca el cartelito de “Basado en un hecho real”; ¡Eso es fantástico!, te entra como un cosquilleo en el estómago y empiezas de nuevo a analizar las situaciones pensando en la pobre protagonista, ¡lo que ha sufrido en realidad, esa mujer!:
-          Te has fijado cuando el poli le dice que lo han encontrado…es que seguro que en la realidad fue así porque  mira que les cuesta decir bien las cosas...
-          Hombre a mí no me parece que lo hagan tan mal, es muy difícil la situación que se crea…
En esos momentos comienza un análisis de la peli que puede durar otra hora.
Ahora nos las bajamos de internet, aunque con la nueva ley Sinde; no sé por cuanto tiempo. Pero sinceramente es un desastre, o se oye mal o se ve de pena o bien se corta antes de que termine con lo cual no sabes nunca si has visto, o no, esta o la otra peli, no acabas de reconocer ninguna. Es cierto que a veces hemos visto alguna incluso antes de que se estrenasen en España, pero en unas condiciones que cuando al cabo del tiempo la puedes ver en el cine, siempre tienes la misma duda…¿la habíamos visto? Y es que ni siquiera la reconoces.
Los hechos reales siempre son más apasionantes si los vemos en el cine, nunca podemos imaginar que lo que nos acaba de contar Luis, pueda tener tanta importancia como para que sea llevado a ¡la gran pantalla!, eso son palabras mayores, pero sin embargo “cualquier hecho real, supera siempre la ficción”. Solo tenemos que observar a nuestro alrededor para ver la mejor de las comedias o el peor de los dramas.
¡Ojo!;  alrededor si, pero el telediario, no…eso a mí, ya ni se me ocurre, porque desde que la “deuda” la tenemos por los suelos, resulta realmente agobiante escuchar las noticias.
Hasta hace unos pocos meses o a lo mejor ya más de un año, no teníamos conocimiento de la famosa Prima de Riesgo. Esta señora, era una total desconocida para los que como yo, no nos dedicamos al mundo de las finanzas, pero ahora se ha convertido en la única Prima de la que se habla en toda Europa.
Yo le tengo que agradecer a la Prima de Riesgo, el haber descubierto la radio de las tres. A esta hora, nunca se me había ocurrido poner la radio, era como que pensaba que en esa franja horaria, estarían todos comiendo o algo por el estilo.
Pues bien desde que ya no soporto los telediarios, he descubierto otro nuevo mundo, más dinámico, menos encorsetado, incluso me atrevo a decir que más dialogante y más libre.
Ya sé que en la TV tienes varias opciones de telediarios y que puedes cambiar de cadena y buscar incluso otros programas, pero no sé porque en esta época de mi vida en la tele todo me parece más falso, como que lo han montado adrede para hacernos sentir una determinada emoción, pero muy calculada o sea a veces nos necesitan llorando, otras riendo, otras eufóricos y otras veces deprimidos y según esas necesidades, ellos nos van lanzando los discursos.
A lo mejor exagero pero mis sentimientos ahora son esos, no lo puedo ocultar, por eso decidí dejar de ver la tele por las tardes.
Sin darme cuenta, estoy volviendo a los modelos de mis abuelos. Me estoy pasando totalmente de bando, es un abandono voluntario de cierta modernidad impuesta para poder sentirme menos manipulada, más cómoda.
Ahora prefiero elegir a que me elijan, prefiero informarme a que me informen, prefiero escuchar a que me escuchen y sobretodo prefiero la ficción a la realidad.
Ahora estoy buscándome y estoy segura que me podré encontrar.