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viernes, 21 de septiembre de 2012

EL PLAN B


Desde que estamos con la economía por los suelos, los políticos han puesto en práctica una estrategia de comunicación que consiste en  negar primero, para hacer  todo aquello que se proponen…”No vamos a subir. No vamos a poner. No vamos a hacer…y así suben, ponen y hacen. En nuestra memoria está la frase bíblica que Jesús le dijo a Judas …”Me negaras tres veces”.
Los americanos utilizan esta técnica en sus empresas, desde hace muchos años; allí es costumbre que el “Controller ejecutivo”, llame al cualquiera de los empleados al despacho y le diga:
-         Sr. Smith, estese tranquilo ya que  “hoy por hoy”, no peligra su puesto de trabajo…
Como estos americanos, son un poco bobalicones para ciertas cosas, el Sr. Smith sale del despacho del “Controller”, con un subidón que le hace cumplir los objetivos marcados de esa semana en 2 días…Justo el tiempo que le quedaba de permanencia en su empresa. ¡Todo calculado!
-         Sí, así es; Todo calculado.
Desde que nacemos  vamos elaborando  planes; primero de una manera inconsciente y luego conscientemente.
Los recién nacidos lloran cuando les duele algo pero si no consiguen captar la atención de los adultos que les rodean o bien estos con su torpeza, no consiguen calmarles el dolor, entonces el bebé, encogerá su piernecitas, se retorcerá en la cunita, e incluso hará todo lo posible para que su lloro adquiera una intensidad tal que obligue a su cuidador/a a tomar otra serie de medidas hasta conseguir calmarle.
Hay niños que desde la más tierna infancia, saben detectar la fragilidad en la voluntad de sus progenitores, para hacerse con el control absoluto del hogar. Lo hacen desde la inconsciencia pero a veces consiguen desestabilizar un grupo familiar.
Con los años, te das cuenta que cuando vas a hacer algo, por fácil que sea, tienes un porcentaje de probabilidades de que no salga como tenias previsto y es entonces cuando te empiezas a plantear conscientemente la  posibilidad de elaborar un plan alternativo…
En principio, nos solemos enfrentar a las cosas, siempre con una finalidad determinada y de acuerdo con ese fin que queremos conseguir nuestra mente va elaborando un plan; ese plan lo hacemos conscientemente pero tiene gran parte de contenido, totalmente inconsciente y que depende de una serie de factores o condicionantes propios y ajenos con los que nos movemos a diario.
Cuanto más conscientes somos de las cosas, más preparación hemos adquirido a lo largo de nuestra vida y más energía tenemos, la elaboración de planes es más rápida.
Cada fin que perseguimos, por minúsculo que sea, requiere de nuestra atención y nuestra dedicación  por ese motivo, hay planes que son de muy rápida ejecución, casi instantáneos, no requieren mucho desgaste de nuestra energía y los manejamos con gran celeridad. Estos planes, en realidad, son los Planes por excelencia pues con ellos solucionamos la mayor parte de los problemas que nos surgen a lo largo de la vida, solo tenemos que acudir a otro plan cuando este, nos falla, ese Plan, casi siempre lo denominamos, “Plan B”
El Plan B es aquel Plan que nos sacará de apuros en caso de que nuestro plan inicial no funcione por lo que sería muy conveniente que diseñásemos uno para cada ocasión,  de tal manera que cada mañana al levantarnos, nos podamos meter  en la mochila “El Plan B” que necesitemos
El Plan B,  se forja desde la consciencia y es  por ello que es tan necesario pensar en él, cuando lo necesitemos.
El Plan B, es un plan que surge de la propia experiencia en el más amplio sentido de la palabra, de los estudios, de los juegos, de los amigos, de lo que escuchamos en T.V, de los que vemos en Internet, de la conversación con unos amigos…en conclusión un Plan B puede surgir de cualquier parte.
A veces podemos llegarnos a creer que solo existe un camino para alcanzar un buen Plan pero la realidad es que existen muchos caminos y solo cuando al caminar por una senda, nos sentimos llenos de paz y tranquilidad, nuestro camino, se puede convertir en nuestro Plan.
 Pero si no es ese el sentimiento que nos proporciona el sendero sino que al contrario  cuando inicias su andadura sientes que estas atrapado en él y solo te genera frustración y dolor, entonces hay que saber que se puede abandonar e iniciar un nuevo camino estés donde estés.
Así que podemos pasar nuestra vida buscando el camino que nos lleve a la ansiada felicidad o conformarnos con el camino que un día iniciamos y del que no sabemos salir.
Pero ¿de qué depende hacer o tener un buen “Plan B”?.
En principio tenemos que tener en cuenta que cada uno de nosotros es feliz de una manera distinta pero en general todos sabemos distinguir los momentos y las cosas que nos producen un estado de paz, tranquilidad y nos hacen sentir una energía interna positiva.
Primero hemos de mirar en nuestro interior y allí, saber encontrar la respuesta a la pregunta…
-         ¿Qué es lo que quiero hacer?
Cuando sepamos hacia donde queremos ir, podremos buscar la dirección adecuada desde la consciencia de lo que nos rodea, nuestras experiencias y nuestros recursos pero sin poner límites a nuestra voluntad.
“No es más feliz el que más tiene si no el que mejor sabe disfrutar de lo que tiene”.
Parece sencillo y en realidad es sencillo pero hay que tener en cuenta que requiere un esfuerzo y ese esfuerzo, no es un esfuerzo físico, aunque tampoco nos vamos a olvidar de esa parte tan importante de nuestro yo, pero primero hemos de trabajar nuestro propio conocimiento del Yo, porque hasta que no sepamos quien somos cuales son nuestro puntos fuerte y ´débiles y aprendamos al mismo tiempo que nos conocemos a  querernos, no podremos encontrar nuestro Plan.
Si un vecino que se acaba de mudar al piso de abajo, nos encuentra en el ascensor y nos pregunta:
-          ¿A qué crees que debo dedicar mi vida?...
Quedaríamos perplejos, inmediatamente pensaríamos que no está muy equilibrado, no tiene ningún sentido que un desconocido nos haga esa pregunta…
Pues del mismo modo como vamos a poder contestar nosotros a la pregunta de ¿Qué es lo que quiero hacer? Cuando aun no sabemos quiénes somos.
Muchas veces no nos prestamos la suficiente atención con la falsa creencia de que podemos pecar de narcisistas sin darnos cuenta de que cuanto más no queremos a nosotros mismos, más podremos querer a los demás y cuanto mejor nos conozcamos mejor podremos atender nuestras necesidades y las de los que nos rodean.
Hemos de desechar de nuestra mente la idea de que somos muy complicados, somos muy difíciles, somos muy raros…
Muchas veces, nos escondemos a la sombra de esos adjetivos para no tener que esforzarnos y así, sin más con una frase de ese tipo cortamos cualquier intención de ir más allá en nuestro propio conocimiento.
-         “Es que yo soy muy pesimista”…
No nos confundamos es que tú no quieres esforzarte en ser optimista que es muy distinto.
Cuando tenemos cualquier reto por pequeño que sea, somos libres de afrontarlo con optimismo o con pesimismo y de la forma con la que decidamos afrontarlo, dependerá nuestro estado de ánimo y no al revés.
Primero pensamos y luego actuamos por lo que yo puedo sonreír o mostrarme serio si quiero. Yo domino mi mente.
Nuestra mente es el motor de nuestro yo. Si aprendemos a manejar nuestra mente; a trabajar con ella para nuestro beneficio entonces conseguiremos encontrar nuestro Plan.



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