Desde que estamos con la
economía por los suelos, los políticos han puesto en práctica una estrategia de
comunicación que consiste en negar
primero, para hacer todo aquello que se
proponen…”No vamos a subir. No vamos a poner. No vamos a hacer…y así suben,
ponen y hacen. En nuestra memoria está la frase bíblica que Jesús le dijo a Judas
…”Me negaras tres veces”.
Los americanos utilizan
esta técnica en sus empresas, desde hace muchos años; allí es costumbre que el
“Controller ejecutivo”, llame al cualquiera de los empleados al despacho y le
diga:
-
Sr. Smith, estese tranquilo ya que “hoy por hoy”, no peligra su puesto de
trabajo…
Como estos americanos, son
un poco bobalicones para ciertas cosas, el Sr. Smith sale del despacho del “Controller”,
con un subidón que le hace cumplir los objetivos marcados de esa semana en 2
días…Justo el tiempo que le quedaba de permanencia en su empresa. ¡Todo
calculado!
-
Sí, así es; Todo calculado.
Desde que nacemos vamos elaborando planes; primero de una manera inconsciente y luego
conscientemente.
Los recién nacidos lloran
cuando les duele algo pero si no consiguen captar la atención de los adultos
que les rodean o bien estos con su torpeza, no consiguen calmarles el dolor,
entonces el bebé, encogerá su piernecitas, se retorcerá en la cunita, e incluso
hará todo lo posible para que su lloro adquiera una intensidad tal que obligue
a su cuidador/a a tomar otra serie de medidas hasta conseguir calmarle.
Hay niños que desde la más
tierna infancia, saben detectar la fragilidad en la voluntad de sus
progenitores, para hacerse con el control absoluto del hogar. Lo hacen desde la
inconsciencia pero a veces consiguen desestabilizar un grupo familiar.
Con los años, te das
cuenta que cuando vas a hacer algo, por fácil que sea, tienes un porcentaje de
probabilidades de que no salga como tenias previsto y es entonces cuando te empiezas
a plantear conscientemente la posibilidad de elaborar un plan alternativo…
En principio, nos solemos
enfrentar a las cosas, siempre con una finalidad determinada y de acuerdo con
ese fin que queremos conseguir nuestra mente va elaborando un plan; ese plan lo
hacemos conscientemente pero tiene gran parte de contenido, totalmente
inconsciente y que depende de una serie de factores o condicionantes propios y
ajenos con los que nos movemos a diario.
Cuanto más conscientes
somos de las cosas, más preparación hemos adquirido a lo largo de nuestra vida
y más energía tenemos, la elaboración de planes es más rápida.
Cada fin que perseguimos,
por minúsculo que sea, requiere de nuestra atención y nuestra dedicación por ese motivo, hay planes que son de muy
rápida ejecución, casi instantáneos, no requieren mucho desgaste de nuestra
energía y los manejamos con gran celeridad. Estos planes, en realidad, son los Planes
por excelencia pues con ellos solucionamos la mayor parte de los problemas que
nos surgen a lo largo de la vida, solo tenemos que acudir a otro plan cuando
este, nos falla, ese Plan, casi siempre lo denominamos, “Plan B”
El Plan B es aquel Plan
que nos sacará de apuros en caso de que nuestro plan inicial no funcione por lo
que sería muy conveniente que diseñásemos uno para cada ocasión, de tal manera que cada mañana al levantarnos,
nos podamos meter en la mochila “El Plan
B” que necesitemos
El Plan B, se forja desde la consciencia y es por ello que es tan necesario pensar en él,
cuando lo necesitemos.
El Plan B, es un plan que
surge de la propia experiencia en el más amplio sentido de la palabra, de los
estudios, de los juegos, de los amigos, de lo que escuchamos en T.V, de los que
vemos en Internet, de la conversación con unos amigos…en conclusión un Plan B
puede surgir de cualquier parte.
A veces podemos llegarnos
a creer que solo existe un camino para alcanzar un buen Plan pero la realidad
es que existen muchos caminos y solo cuando al caminar por una senda, nos sentimos
llenos de paz y tranquilidad, nuestro camino, se puede convertir en nuestro
Plan.
Pero si no es ese el sentimiento que nos
proporciona el sendero sino que al contrario cuando inicias su andadura sientes que estas
atrapado en él y solo te genera frustración y dolor, entonces hay que saber que
se puede abandonar e iniciar un nuevo camino estés donde estés.
Así que podemos pasar
nuestra vida buscando el camino que nos lleve a la ansiada felicidad o
conformarnos con el camino que un día iniciamos y del que no sabemos salir.
Pero ¿de qué depende hacer
o tener un buen “Plan B”?.
En principio tenemos que
tener en cuenta que cada uno de nosotros es feliz de una manera distinta pero
en general todos sabemos distinguir los momentos y las cosas que nos producen
un estado de paz, tranquilidad y nos hacen sentir una energía interna positiva.
Primero hemos de mirar en
nuestro interior y allí, saber encontrar la respuesta a la pregunta…
-
¿Qué es lo que quiero hacer?
Cuando sepamos hacia donde
queremos ir, podremos buscar la dirección adecuada desde la consciencia de lo
que nos rodea, nuestras experiencias y nuestros recursos pero sin poner límites
a nuestra voluntad.
“No es más feliz el que
más tiene si no el que mejor sabe disfrutar de lo que tiene”.
Parece sencillo y en realidad
es sencillo pero hay que tener en cuenta que requiere un esfuerzo y ese
esfuerzo, no es un esfuerzo físico, aunque tampoco nos vamos a olvidar de esa
parte tan importante de nuestro yo, pero primero hemos de trabajar nuestro
propio conocimiento del Yo, porque hasta que no sepamos quien somos cuales son
nuestro puntos fuerte y ´débiles y aprendamos al mismo tiempo que nos conocemos
a querernos, no podremos encontrar
nuestro Plan.
Si un vecino que se acaba
de mudar al piso de abajo, nos encuentra en el ascensor y nos pregunta:
-
¿A qué
crees que debo dedicar mi vida?...
Quedaríamos perplejos,
inmediatamente pensaríamos que no está muy equilibrado, no tiene ningún sentido
que un desconocido nos haga esa pregunta…
Pues del mismo modo como
vamos a poder contestar nosotros a la pregunta de ¿Qué es lo que quiero hacer?
Cuando aun no sabemos quiénes somos.
Muchas veces no nos
prestamos la suficiente atención con la falsa creencia de que podemos pecar de
narcisistas sin darnos cuenta de que cuanto más no queremos a nosotros mismos,
más podremos querer a los demás y cuanto mejor nos conozcamos mejor podremos
atender nuestras necesidades y las de los que nos rodean.
Hemos de desechar de
nuestra mente la idea de que somos muy complicados, somos muy difíciles, somos
muy raros…
Muchas veces, nos
escondemos a la sombra de esos adjetivos para no tener que esforzarnos y así,
sin más con una frase de ese tipo cortamos cualquier intención de ir más allá
en nuestro propio conocimiento.
-
“Es que yo soy muy pesimista”…
No nos confundamos es que
tú no quieres esforzarte en ser optimista que es muy distinto.
Cuando tenemos cualquier
reto por pequeño que sea, somos libres de afrontarlo con optimismo o con
pesimismo y de la forma con la que decidamos afrontarlo, dependerá nuestro
estado de ánimo y no al revés.
Primero pensamos y luego
actuamos por lo que yo puedo sonreír o mostrarme serio si quiero. Yo domino mi
mente.
Nuestra mente es el motor
de nuestro yo. Si aprendemos a manejar nuestra mente; a trabajar con ella para
nuestro beneficio entonces conseguiremos encontrar nuestro Plan.
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