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viernes, 1 de junio de 2012

El perro de mi hija


Siempre me ha parecido ridículo que la gente hable  con los perros. ¡Le hablan como si esperasen respuesta!; lo sorprendente es que el perro les mira siempre como si realmente supiese lo que su amo le está diciendo y con la mirada, seguramente, le responde.
¡Parecen locos! pensaba yo siempre que presenciaba una situación de este tipo
Hace solo tres años por fin, después de varias intentonas fallidas, decidimos regalarle un perro a nuestra hija pues tenía ya la intención de independizarse.
Después de mucho barajar, mi hija (¡y solo ella!) tomo la decisión de que le regalásemos un Border Collie
Quería una hembra, pero no pudo ser y en pocos días, teníamos un machito de 3 meses en casa.
Desde ese día el Border Collie, ha dirigido la vida de mi hija y sobretodo nuestra vida, la de los “abuelos adoptados” del Border.
Una vez leí que esa raza es de las más inteligentes, pero os aseguro que cuando llevo a hacer sus necesidades al “perro de mi hija”, todos los “abuelos adoptados” de los perros con los que me tropiezo, piensan exactamente lo mismo de los “perros de sus hijos”, sea de la raza que sea.
-          ¡Este es una pasada!  sabe cuando estoy de mala leche y cuando va todo bien…
¡Como para no enterarse!, el hombre mide casi 2 metros por 3 y tiene un vozarrón que hasta las palomas alzan el vuelo cuando habla.
Dª Concha dice que para ella su perro es más que cualquier persona, y es totalmente cierto; gracias a Cuca su perrita, Dª Concha es conocida en todo el barrio. Cuca es una perra mestiza de color negro y su tamaño podríamos decir que es de entre los de raza pequeña, el grande.
Tiene unos bigotes tiesos que le dan un aspecto entre bohemio y mal carado. Es difícil verla relajada porque la pobre está tan poco visitada, que cuando huele un macho, se  lanza a por él como ella solo sabe hacerlo o sea…ladrando.
Cuca obliga a su ama, a salir tres veces al día (¡imprescindible para un perro!), sin Cuca, no necesitaría además, visitar al veterinario, ni tampoco sería necesario que visitase la peluquería canina del barrio donde los argentinos que la regentan de vez en cuando obsequian a Concha con alguna golosina para Cuca.
Por otro lado es cierto que en casa, Concha, se ahorraría el tener a una persona que le ayuda a tener todo en orden ¡Orden necesario! Para que Cuca, tenga un comportamiento exquisito en el recinto de su hogar.
A Cuca no se le puede dejar nada fuera de su sitio, pues como dice Concha es un cielo de perra, pero le gustan más los almohadones que el pienso de Purina.
Cuca ¡es fantástica!, en verano Concha se la lleva de vacaciones al Saler porque la perra no aguanta la ciudad…!se pasan dos meses en la playa! y allí es feliz…
Marisa; la vecina de Concha, pasa de vez en cuando a ver cómo está la perra, a veces porque ha llorado por la noche, otras veces porque…”la notó muy movida por el pasillo”  y otras porque; “ha ladrado esta noche y me he asustado; como sé que ella no ladra si no es que huele a algún extraño”.
Hay tantos perros parecidos a Cuca como, amos similares a Dª Concha, aunque todos nieguen lo evidente sistemáticamente...incluso se permitan reírse del collarcito que le han puesto este verano a Lola o el impermeable que llevaba Chusqui este invierno.
Cuando nuestra hija nos dejó el perro “temporalmente” porque se independizaba y tenía que adaptarse a la nueva vida, todo a nuestro alrededor, cambió.
Resulta que el Border tiene la fatal costumbre de cagar dos veces al día, con el agravante de que al ser un perro bastante grande, uno de los paseos tiene que ser largo porque necesita hacer ejercicio…
Ante esta situación que se nos planteó sin comerlo ni beberlo, decidimos, que no fuese solo el perro el que se pusiese en forma y aprovechamos el paseíto del Border de  las 8 para caminar a paso ligero. “Muy recomendado por los médicos”.
El Border, vio el cielo abierto al enterarse de tal decisión de sus “abuelos adoptados”.
El caso es que reconozco abiertamente que es él el que nos hace estar en forma. Si el  Border no está en casa porque su ama, decide llevárselo de fin de semana, se acabó el ejercicio, toca descansar, y el descanso se puede prolongar tantos días como el perro esté de fin de semana…
El Border organiza nuestras vidas hasta un punto insospechado.
Nos obliga a levantarnos temprano cosa que según todos los estudios, es bastante saludable.
Cuando suena en casa el despertador, el primero que hace sus estiramientos, es él. Se despereza y sale a nuestro encuentro. En realidad viene a vigilar que no nos retrasemos pero los humanos somos así y hacemos la interpretación más adecuada a cada momento….
Por la mañana, nos saluda a todos, uno a uno viene a vernos. Seguramente porque quiere recordarnos que tiene que salir.
A continuación se aproxima a la cocina y se queda cómodamente descansando  con la mirada fija en la silla que vas a ocupar para el desayuno y allí  te espera a que termines con unos ojos de felicidad inigualables.
Si el Border te está esperando, tu desayuno, va a ser necesariamente equilibrado,  te tiene  que permitir aguantar una horita de paseo pero a la vez no te ha de llenar demasiado (“recomendado por el médico”)
Tienes que dejar la casa bien ordenada, cada cosa en su sitio para cuando regrese del paseo porque al igual que Cuca, el Border va oteando el desorden para incidir en el,  así que si todo está en su sitio, el hace su recorrido hasta la terracita donde pasará el resto de la mañana,  sin pararse ni un solo instante a olisquear; pero si por una de aquellas ese día esta la casa manga por hombro, su recorrido hacia la terraza puede ser que lo tengamos que hacer con la correa puesta, pues si no, se le queda en la memoria los montoncitos de ropa o la bolsa de la niña y en cuanto puede, como si de un detective se tratase, se acerca despacito, en total silencio y se dedica a remover un poco más la ropa, mordisquear algún almohadón caído o alguna colcha que cuelga más de lo debido, con tal sigilo que cuando vienes a darte cuenta, ya no se salva ni la caridad.
Las salidas del mediodía y de la noche, suelen ser más cortas pero eso sí, tienes que organizarte  bien porque si se te ocurre salir de cena esa noche, has de sacarlo antes. Si no vas a ir a comer a casa porque se te complica el día, tienes que tener previsto quien te sustituye en el paseo de las 2.
El Border, te obliga a llevar una disciplina casi militar, (¿eso no se si está recomendado?).
El perro que nos ha adoptado, es marrón chocolate, de expresión sonriente, cariñoso pero a la vez altivo. En casa, puede ser el más tranquilo de los animales pero en los paseos,  es un “chulo de barrio” que le gusta ir marcando el territorio.
El Border es muy selectivo con sus amistades callejeras, tiene algunas razas que simplemente no soporta, el pastor Alemán, es una de ellas, otro enemigo que tiene en el barrio es precisamente Cuca, la perra de Dª Concha y eso que es hembra, pero no la soporta. Dª Concha, cuando lo ve, se la sube a los brazos intentando evitar el altercado.
Los ladridos del Border son bastante impactantes. Intentar separarlo cuando ya está crecidito, es casi imposible.
El perro de mi hija aúlla cuando pasa una ambulancia o cuando tocan las campanas de la iglesia, aun no hemos interpretado con fiabilidad estos canticos pero es conocido en todo el barrio por su gran entonación.
Ahora ya creemos que el Border nos quiere…estamos a punto de sucumbir a sus encantos pero yo aun opongo algo de resistencia….
Soy de las que pienso que eso de los animales de compañía, lo hemos inventado los humanos por nuestro propio egoísmo. Los perros nos son tan felices con nosotros; somos nosotros los que nos sentimos felices con ellos:
El siempre está de acuerdo si sales y te lo llevas ¡fenomenal!, si lo dejas ¡no pasa nada!, si te olvidas de ponerle agua, ni siquiera te lo reprocha.
Si no tienes pienso y le haces un arrocito blanco con unos trocitos de jamón, es como si le hubieses regalado un cochinillo lechal.
Yo no necesitaba tanto orden a mí alrededor, pensaba hacer ejercicio algún día… pero ahora me pregunto…
-          ¿Qué hacemos SIN el Border?

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